Carbonífero

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El Carbonífero es la cuarta etapa del Paleozoico, y una de las mayores etapas en la historia de la Tierra, que comenzó hace aproximadamente 360 millones de años.

El Carbonífero es famoso por dos puntos: los grandes bosques que dan honor a su nombre y la aparición de los primeros reptiles.

Características del Carbonífero

El Carbonífero es un período muy cálido y húmedo, con una concentración de oxígeno de aproximadamente un 40% superior a la actual.

Este aumento de la concentración de oxígeno favoreció a los invertebrados (recordemos que en el Devónico los invertebrados terrestres tuvieron que reducir su tamaño porque la concentración de oxígeno era insuficiente para grandes tamaños), lo que supuso la aparición de artrópodos gigantes.

Las aguas aún se encontraban en niveles altos, pero eran más estables. Lo que sí era inestable era el tiempo, siendo un clima tropical casi llevado al extremo, ya que la alta concentración de oxígeno ambiental producía constantes tormentas eléctricas, lo que favorecía la aparición de incendios forestales.

La tierra emergida formada por Gondwana, Siberia, Laurentia y Baltica se encontraban ya unidas, aunque aún no compactadas en la Pangea que formaría el Mesozoico.

Recientes datos indican que Gondwana, ocupando la mayor franja sur del planeta podía tener hielos constantes cerca del Polo Sur.

Los días duraban poco más de 22 horas, y un año duraba casi 398 días.

Vida vegetal en el Carbonífero

La vida vegetal del Carbonífero se basaba en grandes helechos, muy similares a los pinos.

Algunos de ellos llegaron a alcanzar grandes envergaduras como los 40 metros de altitud de Lepidodendron aculeatum.

Aparecieron grandes familias de helechos que persisten hasta nuestros días, pero que actualmente se encuentran reducidas a plantas de unos centímetros o pocos metros de altitud como los Licopodios, y también otros tipos de plantas vasculares que carecen de semillas como son los Equisetos (comúnmente conocidos como “cola de caballo”).

A finales del Carbonífero aparecería una nueva especie de plantas, algo que cambiaría y quitaría la hegemonía de los helechos, pues pasan de reproducirse por esporas a desarrollar una semilla muy resistente.

Aparecen las primeras plantas con semillas, las gimnospermas, los antecesores de los actuales pinos.

Estas plantas poseen una adaptación en sus hojas que les permite resistir climas extremos, tanto de frío como de calor, y sus semillas pueden esperar meses o años hasta que las condiciones sean las adecuadas para germinar, algo que las esporas de los helechos no pueden hacer.

Animales del Carbonífero

La tierra firme ya tenía habitantes, algunos grandes y otros no tanto.

Los de mayor envergadura sin embargo aún no eran vertebrados sino invertebrados, como las primeras arañas o los miriápodos como al Arthropleura, un ciempiés de casi 3 metros de longitud.

En los vertebrados también aparecen ejemplares nuevos, un nuevo tipo de vertebrado: los reptiles. A diferencia de sus antecesores anfibios, los reptiles como el Hylonomus se habían independizado del agua por dos avances: una piel escamosa que lo cubría y protegía de la desecación y el huevo amniota.

El huevo amniota es uno de los mayores avances, ya que las crías no necesitan ser puestas en agua para su salida ni una metamorfosis.

Esta independencia del agua les facilitó la vida, ya que no se exponían a los anfibios, que se habían vuelto más grandes, ni a los peces, mucho más agresivos y entre los que ya se encontraban los tiburones originados en el Devónico.

Sin embargo, aún quedaba un nicho libre que ninguna especie se había agenciado aún: el medio aéreo. En el Carbonífero aparecieron los primeros insectos voladores como las libélulas, pero de más de medio metro de longitud y más de 2 metros entre los extremos de sus alas, lo que las hacía unas cazadoras aéreas con las que tener cuidado.

A día de hoy, aún no se sabe muy bien de dónde se originaron las alas de los insectos. Se sabe que su número original fueron 4, el de las libélulas, y que posteriormente se redujeron a 2, como las moscas y mosquitos.

Se cree que pudieron ser apéndices que en un principio eran para la llamada y atracción sexual y que después adquirieron esta segunda función, o que fueron unos apéndices para saltar de copa en copa y que posteriormente se especializaron en las grandes distancias.

Aún así, sigue siendo un enigma.

Fin del Carbonífero

El Carbonífero llega a su fin hace aproximadamente 290 millones de años, con un cambio climático. Este cambio produjo la desecación de gran parte de La Tierra, debido a que ya estaba casi formada Pangea.

El centro de este supercontinente era seco y árido, las lluvias tardaban en llegar mientras que las zonas más cercanas a las costas eran más verdes.

Esta desecación supuso una extinción, aunque no tan importante como la que llegaría en el Pérmico.