Dromaeosaurus: un reptil corredor

Nombre: Dromaeosaurus
Dieta: Carnívora
Peso: 28 kilogramos
Periodo: Cretácico Tardío
Encontrado en: USA

Este ejemplar cuyo nombre oficial es el de Dromaeosaurus, vivió en nuestro mundo hace unos 76 millones de años, en un territorio rico en vestigios prehistóricos, un lugar perteneciente al continente americano, precisamente en la zona norte.

Este animal se encuentra de los ejemplares que hoy son ampliamente conocidos con el nombre de terópodos dromeosáuridos, el cual además desarrolló su existencia durante un período conocido como Cretácico. Su denominación tiene una significación muy similar a “reptil que corre” o “reptil corredor”, y por supuesto, dichas palabras son procedentes del griego.

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Taxonomía del Dromaeosaurus

Familia Subfamilia Suborden Orden Clase División Reino
Dromaeosauridae Dromaeosaurinae Theropoda Saurischia Sauropsida Chordata Animalia

 

 

  • El Dromaeosaurus perteneció al Reino Animalia.
  • Su género fue el Dromaeosaurus.
  • Perteneció a la familia denominada Dromaeosauridae.
  • Era miembro de la subfamilia de los Dromaeosaurinae.
  • El Dromaeosaurus se encontraba dentro del Filo o la División Chordata.
  • El Dromaeosaurus pertenecía a la clase Sauropsida.
  • Su superorden era la Dinosauria, formaba parte del orden Saurischia, al suborden de los Theropoda y su infraorden era el denominado Coelurosauria.

Características del Dromaeosaurus

Este ejemplar, como ya seguramente podemos deducir, era un animal que podía alcanzar grandes velocidades, con un largo total de 180 centímetros y un volumen similar a los 28 kilogramos.

Descripción del Dromaeosaurus

La cualidad que más llama la atención, de este ejemplar, es en realidad la extraña anatomía que presenta, debido a que la forma en la que las extremidades situadas en la zona trasera están situadas, y además por la curiosa y potente garra que este animal posee justo al final de dichas extremidades, la cual además tiene la característica de estar hipertrofiada, adicionalmente esta garra era similar a lo que hoy en día conocemos como una hoz, la cual se encontraba precisamente ubicada en solo uno del total de los dedos, en el dedo número 2.

Si empezamos a comparar el tamaño de dicha estructura de este ejemplar con el tamaño de la garra de otros dinosaurios considerados dentro de los dromeosáuridos, podemos decir que los dos grupos resultaban tener tal garra de dimensiones similares, muy parecidas.

Así como también, se puede presumir que los dos grupos de ejemplares se servían de este recurso para poder atacar a sus más feroces enemigos en el momento en el que lo necesitasen, un recurso que probablemente haya causado numerosas y profundas heridas en los cuerpos de esos animales que se atrevían a atacar o a luchar con el Dromaeosaurus.

Sobre el elemento craneal de este dinosaurio podemos decir que es diferente al cráneo de otros ejemplares denominados como dromeosáuridos, tanto por el tamaño que en realidad resulta ser menor, como por la consistencia y solidez de los elementos óseos que lo conforman, lo que en realidad hace parecer que el cráneo pertenezca a otro dinosaurio denominado como Tyrannosaurus, pero en una dimensión mucho menor.

Sobre la zona del hocico podemos decir que este era realmente grueso y rudo, el cual además poseía en su interior una estructura dental muy numerosa y rica, cuyos dientes gozaban de un filo bastante peligroso y presentaban una serie de curvas que ayudaban a sostener a las víctimas realizando la función de un gancho, de modo que los animales que quedaran atrapados entre esos elementos dentales no puedan salir simplemente dando tirones.

Sobre los elementos oculares podemos decir que estos se podían alejar en depresiones lo suficientemente amplias como para no sufrir el golpe del impacto al momento de atrapar a la presa, además de ello, se ha podido descubrir que este animal presenta una estructura diseñada de un modo perfecto para reducir el daño que provoca el impacto al mover los dientes cuando estos trituraban o masticaban con gran potencia la carne de la víctima que habían logrado capturar.

¿Sabías qué?...
Es por eso que se dice que este animal tenía una de las mordidas más letales de entre todos los dinosaurios que han existido. Sus globos oculares eran de una dimensión enorme, por lo tanto, el campo de visión de este singular espécimen era uno de sus principales recursos al momento de buscar comida o al momento de aprovechar el entorno para ganar una lucha encarnizada.

Lo curioso y realmente interesante es que este espécimen también tenía bastante desarrollado el sentido del olfato, por lo que podía llegar a detectar a grandes distancias los olores de otros animales e incluso de la sangre de estos, así como también tenía muy bien desarrollado el sentido del oído, por lo que era casi imposible andar en su territorio sin ser escuchado por el ejemplar protagonista de este artículo.

Dibujo de un Dromaeosaurus

Sobre su alongado cuello podemos decir que este disfrutaba mucho de la cualidad de la flexibilidad, además se puede ver claramente que tiene la forma de una curva, de igual forma las quijadas, las que además de tener la misma forma eran bastante resistentes, cualidad necesaria para poder brindar la mordida potente que mencionamos anteriormente.

En cuanto a la zona de la cola podemos detectar que esta también disfrutaba de mucha flexibilidad, además de esto se ha llegado a descubrir que esta zona de la cola se encontraba vinculada al cuerpo mediante un conjunto de elementos óseos que gozaban de la forma de un barrote, estructura que lograba que dicha cola se encuentre casi siempre en una posición erguida, es decir, en una posición vertical y no horizontal, a diferencia de otros ejemplares conocidos con los que se le suele comparar.

¿Sabías qué?...
En un inicio se llegó a creer que algunos de los dientes de este animal gozaban de la forma de la letra D, no obstante, luego de posteriores estudios se enviaron diversos informes científicos en los que se afirmaba claramente y se exponía la evidencia de que esto realmente no sucedía de tal forma.

Así mismo, el cráneo, que se pensaba que era una estructura con cualidad neumática, no lo era finalmente, puesto que se llegó a encontrar un conjunto de placas que se situaban justo en la zona media de los dientes, del mismo modo se hallaron elementos óseos que pertenecían al mismo cráneo y que consecuentemente tampoco resultaron ser neumáticos.

Un detalle  que todavía no se ha podido comprobar de modo científico pero que es muy probable que haya sido así, es que este ejemplar denominado Dromaeosaurus haya presentado un conjunto de elementos que hoy conocemos como plumas, al igual que otros ejemplares lograron presentar tal característica, como por ejemplo podemos mencionar al Velociraptor, sin olvidar tampoco que el Microraptor presentaba dichas plumas de igual modo.

Descubrimiento del Dromaeosaurus

La especie reconocida bajo el nombre de Dromaeosaurus albertensis fue encontrada cuatro años después de iniciada la década de 1910, por un sujeto que luego iba a dar con el paradero de muchos otros restos, un gran buscador conocido como Barnum Brown, quien realizó dicha labor en una zona cercana a un río de nombre Red Deer, en el país que queda al norte de los Estados Unidos.

Reeconstrucción de un Dromaeosaurus

Estos vestigios en realidad fueron un cráneo que se encontraba en un estado de conservación no tan malo, el cual presentaba una longitud de más de 20 centímetros, así mismo también se lograron obtener elementos óseos que pertenecían a las extremidades que estarían ubicadas en la zona trasera del animal.

No obstante, los hallazgos se siguieron dando a cabo, puesto que después fueron encontrados otro grupo de elementos óseos y un conjunto numeroso de dientes, en la misma provincia canadiense, de igual forma esto empezaba a suceder en la zona oeste del país americano.

¿Sabías qué?...
Se sabe y se afirma que la especie anteriormente mencionada es la especie que más se ha podido analizar debido a la cantidad y al estado de los vestigios hallados, así como también debido a los esfuerzos que se han realizado por parte de la comunidad científica.

Además de ello, se ha llegado a afirmar también que este animal es uno de los más escasos en cuanto a vestigios fósiles, por lo que en realidad la data que podamos llegar a conocer sobre él no es comparable a la información de otros especímenes, los cuales obviamente se encuentran mejor documentados.

Fue dos años después de ya iniciada la década de 1920, que los científicos identificados como Barnum Brown y como Diller, se decidieron por realizar la famosa reseña de este animal, es a partir de entonces que este ejemplar es colocado dentro de una familia totalmente diferente, además de ello se sabe que uno de los ejemplares emparentados de forma directa con él, era el propio Deinonychus.

Este detalle es fundamental, ya que fue necesario que se obtuvieran varias estructuras pertenecientes al Deinonychus, para que se pueda realizar la reconstrucción de la estructura ósea del Dromaeosaurus de forma exitosa.

Como ya mencionamos, aunque en muchos libros y muchos documentos se le puede observar a este dinosaurio de forma completa, esto en la realidad no es así, ya que los vestigios son muy escasos como para poder representar realmente al animal, no obstante, la reconstrucción se realizó gracias a la comparación que se le hace con otros animales que resultan ser verdaderos parientes directos de éste, solo de esa forma la ciencia ha logrado recrear y exponer al Dromaeosaurus.