Amphicoelias: el dinosaurio más grande del mundo

Nombre: Amphicoelias
Dieta: Herbívora
Peso: 120 toneladas
Periodo: Jurásico Tardío
Encontrado en: USA

Este interesante dinosaurio denominado como Amphicoelias pertenece a un enigmático género que tiene por nombre “saurópodos diplócidos”, cuyo nombre tiene un descriptivo significado: “de característica hueca en sus partes laterales”.

Se sabe que aproximadamente vivió justo en los tiempos finales del gran período Jurásico, esto equivale a decir que desarrolló su existencia hace un promedio de 150 millones de años, en una etapa denominada Kimmeridgiense, además de que también vivió en otra etapa denominada como Titoniense, ambas son las etapas finales del Jurásico, por tanto entre hace 150 y 145 millones de años.

Si nos preguntamos en dónde quedan lugares en la actualidad que habitó el Amphicelias no nos queda más que decirte que para que te hagas una idea estos lugares se sitúan dentro del territorio de lo que ahora conocemos como América del Norte.

Taxonomía del Amphicoelias

Reino División Clase Orden Suborden Infraorden Familia
Animalia Chordata Sauropsida Saurischia Sauropodomorpha Saurópoda Diplodocidae
  • En cuanto al Reino de este dinosaurio evidentemente sabemos que es Animalia.
  • Este dinosaurio Amphicoelias pertenece al Filo o Divisón Chordata.
  • En cuanto a su Clase, este dinosaurio pertenece a la Sauropsida.
  • El Amphicoelias se encuentra dentro del  Superorden Dinosauria.
  • El Amphicoelias se encuentra dentro del Orden Saurischia.
  • El Suborden del Amphicoelias es Sauropodomorpha.
  • El Infraorden del Amphicoelias es el Saurópoda.
  • La Familia a la que pertenece este dinosaurio es Diplodocidae.
  • La Subfamilia del Amphicoelias es Diplodocinae.

Si hacemos un poco de memoria podemos recordar que allá por el año de 1878 un científico no tan popular de nombre Edward Drinker logró hallar y describir dicho hallazgo en una revista que se publicaba dentro del territorio de los Estados Unidos de América, esta revista era la denominada “American Naturalist”, que en español su significado vendría a ser lo siguiente: “Naturalista Americano”.

Es a partir de estas publicaciones que la historia empieza, acerca de este dinosaurio Amphicoelias, en dicha revista Drinker se encargó de colocar esos restos dentro de un nuevo género que lleva el nombre del dinosaurio que hoy estamos analizando, además de ello se le asignó de forma adicional una familia denominada como Diplodocidae.

Sin embargo, los restos hallados no se encontraban en el mejor estado del mundo, de hecho solo se tenían al alcance pequeños fragmentos que impedían realizar un estudio detallado, conciso y más exacto.

Es por este motivo que muchos otros científicos más cercanos a la actualidad han decidido colocar a estos restos dentro de un género denominado bajo el nombre extraño de “diplodócido incertae sedis”, lo cual significa en realidad “de colocación incierta”, debido a las razones expuestas.

Tratando de enfocarnos en el descubrimiento de forma más precisa, debemos saber que la primera especie que existió en cuanto a este dinosaurio fue hallada y estudiada por primera vez en el año de 1877, estamos hablando nada más y nada menos que del Amphicoelias altus, cuyos restos tienen por denominación la siguiente: AMHD 5764 (holotipo).

Este hallazgo consiste en realidad en un esqueleto parcial, como es bastante normal, pero aún así presenta diversas características para que sea susceptible de ser descrito y encasillado en un género o en otro.

A este Amphicoelias altus también se le ha estudiado a través de otro individuo que fue hallado en el año de 1921 y que cuenta con vestigios mucho mejor conservados, aunque su tamaño no era tan reducido como el anterior, estamos hablando del famoso A. fragillimus.

amphicoelias-descubrimiento

En estos años, dos serios investigadores de nombre Osborn y Mook, decidieron colocarle ese nombre al nuevo hallazgo debido a que este esqueleto resultaba ser bastante frágil, pero además de ello destacaban que este último esqueleto descubierto tenía un tamaño más grande, ya que el Amphicoelias altus tan solo tenía unos 20 metros de altura.

En los últimos años apareció en la escena, y en la historia de este dinosaurio, un excelente paleontólogo llamado Carpenter, quien se encargó de emitir fuertes críticas hacia los descubrimientos y las conclusiones de los investigadores antes mencionados, citando que existen muchas diferencias considerables como para colocar a este nuevo género dentro de una especie totalmente separada, esto lo dijo cuando se refería al A. fragillimus.

Pero después de un corto tiempo, este paleontólogo empezó a reflexionar un poco más acerca de lo que había dicho y se retractó, empezó a comprender que era imposible determinar que el A. fragillimus pertenecía a qué especie separada, era imposible debido al hecho de que no se tiene en realidad un espécimen o un individuo completo para poder ser estudiado a profundidad, es por ello que en el mundo científico aún no se conoce a ciencia cierta dentro de qué especie se encuentra este individuo.

Por otro lado, gracias a un descubrimiento muy reciente se logró tener a la mano unos 5 individuos de una especie totalmente nueva de Amphicoelias, individuos que fueron encontrados en la Cantera Dana, la cual se encuentra situada en la Formación Morrison, ésto ayudó en gran medida a clasificar con mucha mayor facilidad a todos estos individuos y a los anteriores que habían sido descubiertos.

Varios de estos individuos recientemente descubiertos presentaban una cualidad característica: las plesiomorfias (caracteres antiguos dentro de un grupo, que comparten todos), lo que llevó a los científicos a llevar a la conclusión de que el Amphicoelias brontodiplodocus debe ser colocado dentro de la familia Diplodocidae, debido a esos caracteres.

Además de ello se llega a descubrir que los géneros denominados como Diplodocus y otro género de nombre Barosaurus, vienen a ser en realidad sinónimos del propio Amphicoelias.

También existe otra característica propia del Apatosaurus y también del Supersaurus: el dimorfismo sexual, característica que lleva a los científicos a plantearse la posibilidad de que estos dos también pudieran ser sinónimos del Amphicoelias propiamente dicho…

¿Sabías qué?...
La sonora y evitable guerra de los huesos

En realidad este dinosaurio (el que estudiamos hoy) resultó bastante afectado en su investigación y en las conclusiones siguientes a las que se llegaron, debido a que su hallazgo se llevó a cabo dentro de la denominada y famosa “Guerra de los huesos”.

Para ser más precisos este fue uno de los períodos oscuros y vergonzosos de la ciencia de la Paleontología, tiempo en el que dos grandes eminencias o ponentes se enfrentaron en una competencia sucia y desleal que acabó haciendo más daño que bien a esta disciplina.

Estas dos grandes eminencias eran los reconocidos Othniel Charles Marsh y Edward Drinker Cope, del cual ya hablamos hace algunos momentos.

Esta competencia llevó a los dos a cometer una serie de atrocidades que luego el mundo científico iba a reprobar y castigar a como dé lugar, entre estos actos podemos recordar que se cometieron sobornos, hurtos e incluso se llegó al punto de espiar al oponente con el fin de ser el científico que más descubrimientos realizó, además de muchos ataques verbales que hicieron mucho daño a la ciencia en general.

Al final de todo, como en toda guerra, hay un ganador, y este fue el doctor Othniel Charles Marsh, quien logró tener bajo su historial un total de 86 nuevas especies, y esto sucedió por el hecho de que tuvo la certeza de explorar un territorio denominado bajo el nombre de “Como Bluff”; lugar que se encuentra exactamente ubicado en una zona bastante cercana de “Medicine Bow Wyoming”, una de las fuentes de fósiles con más densidad hasta la actualidad.

Por otro lado tenemos al perdedor, que no lo fue en realidad, pues llegó a descubrir un total de 56 especies nuevas, aunque muchos otros científicos no toman como válidos sus descubrimientos debido a la falta de evidencia en sus hallazgos, además de que el origen de estos hallazgos tenían la particularidad de ser totalmente inciertos, estamos hablando de Edward Drinker Cope.

A pesar de ello, fue Edward Drinker Cope quien en realidad fue el descubridor de los ejemplares más famosos en nuestra cultura popular, ya te decimos que el conocido Triceratops e incluso el Allosaurus fueron hallados dentro de las expediciones de este científico, sin dejar de mencionar al Diplodocus y al Stegosaurus, los cuales también fueron descubiertos por este gran científico.

Entre otros descubrimientos de Edward Drinker Cope tenemos al Dimetrodon, además del Camarasaurus y a uno denominado bajo el nombre de Monoclonius; por último también tenemos al Amphicoelias fragillimus, el cual siempre estará rodeado de una nube de dudas debido a que el hallazgo no cumplía con la autenticidad que muchos otros científicos exigen.

¿Dónde vivió el Amphicoelias?

Como ya lo vamos describiendo, el Amphicoelias desarrolló su majestuosa existencia en lo que hoy conocemos por América del Norte, se extendieron casi por todo ese territorio sin lugar a dudas.

¿Cuándo vivió el Amphicoelias?

Este dinosaurio tuvo lugar en nuestro planeta hace un aproximado de 150 millones de años, como ya lo habíamos destacado al inicio de este artículo, durante el período Jurásico, especialmente al final de éste.

¿Quién descubrió a este dinosaurio?

Descubrimiento Amphicoelias

Destaquemos primero que el A. fragillimus pudo haber sido uno de los individuos más largos entre todos los vertebrados terrestres que existieron, con medidas aproximadas a los 40, 50 y 60 metros de largo, y su peso aproximado cercano a las 120 toneladas.

Decimos esto porque en realidad de los huesos no se conoce su paradero, y solo se realizaron estudios a partir de unos gráficos que se realizaron en un cuaderno descriptivo, gráficos que se realizaron en el año de 1870.

Debemos saber primero que los restos del Amphicoelias fragillimus fueron primero recopilados por un sujeto de nombre Oramel Lucas, quien desempeñaba sus labores principales como recolector fósiles, y trabajaba para nada más y nada menos que para Edward Drinker Cope, el paleontólogo protagonista de la Guerra de los Huesos.

Esta recolección de fósiles realizada por este colaborador de Drinker, fue realizada de forma completa en el año de 1877, a partir de ese momento se desarrollaron una serie de hechos interesantes para la historia de esta ciencia llamada Paleontología.

Oramel Lucas fue un gran observador y se percató de una vértebra que se había encontrado de forma parcial, lo peculiar y curioso de esta vértebra era su tamaño, de un metro y medio de altura aproximadamente, algo que sorprendió al recolector y decidió realizar una serie de estudios y suposiciones basándose en ella, la cual fue encontrada en Colorado, en un lugar que se encontraba situado en una zona cerca a la mina en la que se logró descubrir al Camarasaurus que anteriormente hemos mencionado.

Edward Drinker Cope se percató de lo sucedido de forma muy rápida y decidió realizar sus propios estudios e indagaciones, llegó a la conclusión de que dicha vértebra pudo llegar a medir hasta 2 metros y medio.

Fue Lucas quien realmente se encargó de realizar el envío de este individuo, justo en la época del verano del año de 1978, a inicios del mismo.

En seguida Edward Drinker Cope se encargó de publicarlo y aprovechar el momento para poder “propinar el primer golpe”, en especial cuando él mismo se veía inmerso dentro de una “guerra de descubrimientos”.

En un principio Edward Drinker Cope consideró colocar a este dinosaurio y afirmar que pertenecía a la oscura formación de Dakota, pero la presencia de otros especímenes de diferentes géneros en rocas cercanas le llegó a indicar que era mucho más probable que hubiera pertenecido a la Formación Morrison.

Como bien sabemos por algunos medios de comunicación, en esa fecha el famoso arco neural hallado fue totalmente empaquetado con resistentes materiales para poder soportar el viaje en tren al que iba a ser expuesto, para luego ser colocado en uno de los museos más famosos de la gran ciudad estadounidense de Nueva York.

Sin embargo, a pesar de que se intentó cuidar al máximo dicho arco neural, los esfuerzos realmente fueron en vano, debido a que en un intento de desempolvar dicho hallazgo terminó destruyéndose por completo, por lo que ahora solo sabemos de dicho descubrimiento a través de dibujos y gráficos que fueron realizados a mano por miembros del equipo de investigadores, dibujos encontrados en uno de los diarios científicos.

¿Sabías qué?...
Es por esa razón que este animal ha dejado muchas dudas y misterios desde que empezó a hablarse de él, no se sabe si fue real, pero si es que llegó a serlo los científicos aseguran que pudo tal vez ser uno de los vertebrados con mayor longitud de toda la historia (como ya habíamos mencionado, con unos 60 metros aproximadamente), además de no olvidar su gran tonelaje. Se le ha llegado a comparar incluso con la ballena azul.

Pero como ya hemos narrado en párrafos anteriores, las pruebas se perdieron en el camino y nadie pudo remediar dichos acontecimientos.

Características del dinosaurio

Características sobre Amphicoelias

Ahora nos toca comentar algo referente a Henry Fairfield Osborn, quien conjuntamente con C. Mook se percataron de algunas cualidades similares entre nuestro dinosaurio estrella de hoy y otro dinosaurio denominado bajo el nombre de Diplodocus, pero en realidad fueron las diferencias las que realmente marcaron la pauta en la comparativa, puesto que la longitud de las patas, así como otras medidas de las mismas eran superiores en el Amphicoelias y menores en el Diplodocus.

Siendo más precisos, el hueso fémur del dinosaurio Amphicoelias era mucho más largo, a la vez que también era muy delgado, pero la característica de la que carecía el Diplodocus era la forma redonda que tenía su corte transversal.

Por otro lado, el Amphicoelias altus también disfrutó de un tamaño bastante similar al tamaño que tuvo el Diplodocus, debido al hecho de que se llegó a calcular que tuvo un aproximado de 25 metros en cuanto a longitud.

Sin embargo, existe una corriente mayoritaria de científicos que se han servido de estas características para tomarse la licencia de diferenciar y dividir al Amphicoelias y al Diplodocus, pero existe un grupo minoritario que tal vez podría tener razón, y es que ellos sugieren que en realidad estos dos dinosaurios son sinónimos.

Empezando a estudiar al Amphicoelias fragillimus, como ya sabemos, solo se ha estudiado a través de una espina neural que, además de ser prueba insuficiente, se encuentra incompleta.

A partir de ella se han sacado conclusiones inexactas en gran medida, pero una de las que se acercarían a la realidad es la de que este hueso pudo haber llegado a medir casi 3 metros de largo y nada menos metro y medio de altura.

Cerca a ese lugar se halló otro hueso extremo distal de un fémur enorme, el cual se presume que pertenece a este mismo dinosaurio.

Después de más de un siglo, las luces de la ciencia se volvieron a encender sobre el Amphicoelias, esta vez con un nuevo ejemplar hallado en un lugar llamado Dana Quarry, el cual iba a enriquecer y brindar más datos acerca de este género.

¿Sabías qué?...
Surgen muchas dudas acerca del gigantismo de algunos animales extintos como los saurópodos, es por ello que un científico como Carpenter se encargó de realizar diversos exámenes a la paleobiología de estos especímenes, incluyendo al dinosaurio que es asunto central en este artículo, con el único e interesante objetivo de averiguar la razón principal por la que este dinosaurio y los demás saurópodos llegaron a alcanzar extensas dimensiones.

Después de realizar diversos estudios e indagaciones a este tipo de animales, se encargó también de comparar a unos mamíferos de gran tamaño que aún sobreviven a nuestros días, con el fin de tener una perspectiva mucho más clara de lo que significa el tamaño en el mundo salvaje.

Al cabo de un tiempo el gran Carpenter descubrió de singular manera que animales como el elefante e incluso animales como el rinoceronte tenían (o realizaban) una mejor digestión de los alimentos que consumían, debido al gran tamaño que poseían, este hecho sobre todo se cumplía cuando hablamos de animales herbívoros.

Carpenter explicaba de un modo mucho más sencillo lo que acabamos de mencionar: debido a que el sistema digestivo de los animales grandes es, obviamente, mucho más largo, los alimentos vegetales se ven obligados a pasar por procesos de digestión mucho más prolongados, tanto en tiempo como en espacio, esto le daba una gran ventaja a los animales grandes, pues sus organismos se encargaban de succionar o seleccionar todos los elementos necesarios que necesitaban para sobrevivir, sin desperdiciar ningún tipo de vitamina o proteína.

A partir de ello, otros investigadores más jóvenes decidieron realizar estudios en otros animales grandes de similares características, y por consiguiente descubrieron que incluso en sus organismos habitaban microbios que participaban en los procesos digestivos y facilitaban la tarea.

Acerca de los saurópodos

Por otro lado, si analizamos un poco los lugares en los que se han logrado descubrir restos y vestigios de saurópodos, pronto nos daremos cuenta de que en realidad existe un patrón, ya que generalmente se han realizado estos descubrimientos en cierto tipo de ambientes que comparte la cualidad de ser semiáridos, incluso estos ambientes contaban con extensas épocas de sequía, pero con una lluvia que aparecía en el momento adecuado para poder evitar que dicha especie carezca del alimento necesario.

En especial, el Amphicoelias vivió en una zona bastante árida, por no decir que vivió en una sabana, justamente en lugares en donde encontramos a los grandes herbívoros de la actualidad, y nos percatamos de que en un ambiente seco con alimentos de muy baja calidad podemos encontrar a animales grandes de cualidad herbívora, un hecho muy interesante si es que queremos profundizar en este mundo.

Además de ello, el viejo Carpenter nos siguió dando otras lecciones, se encargó de señalar algunas otras ventajas que el gran tamaño de los saurópodos les proporcionaba, y es que dicho tamaño evitaba que sean atacados por otros depredadores, realizaban un gasto energético mucho menor al que realizaban animales de menor tamaño, y por todas esas razones lograban tener una vida exitosa y larga, sin muchas complicaciones.

Por último, este gran paleontólogo nos señala que hay grandes probabilidades de que el dinosaurio Amphicoelias pudo haber llegado a utilizar como una especie de cortina a los bosques que se encontraban a su alrededor, con el único e inteligente objetivo de regular la temperatura de su cuerpo, de evitar que el intenso calor del desierto le quite las energías que requería para realizar otras funciones, así como también se encargaba de alimentarse por las noches.

Es realmente increíble lo que podemos aprender del Amphicoelias… ¿Verdad? Además, para que finalmente lo sepas todo acerca de este dinosaurio, te dejamos con un vídeo realmente interesante acerca del Amphicoelias: