La sangre de los dinosaurios

¿Fueron los dinosaurios criaturas de sangre caliente como los mamíferos o de sangre fría como los reptiles? Rescatamos un debate científico que ha llegado hasta nuestros días. Lo único que parece cierto es que, independientemente de su calor corporal, dominaron la tierra durante 160 millones de años.

sangre de los dinos

Tipos de sangre

Los animales pueden clasificarse, según cómo mantienen el calor corporal, en dos tipos: homeotermo o poiquilotermo. Los animales homeotermos son aquellos que mantienen una temperatura corporal constante independientemente de la temperatura ambiente, mientras que en los animales poiquilotermos su temperatura fluctúa y varía en función de la temperatura ambiental.

En cuanto a la adquisición del calor corporal, también pueden dividirse en dos tipos: endotermo y ectotermos. Los animales endotermos son capaces de generar calor por metabolismo, es decir, que a través de reacciones metabólicas obtienen energía (principal la respiración celular) y además calor, mientras que los animales ectotermos no adquieren calor por metabolismo sino que necesitan que el ambiente les caliente (principal la radiación solar).

En la gran mayoría de los casos, los animales homeotermos son endotermos mientras que los poiquilotermos son ectotermos. Se ha nombrado a los homeotermos endotermos como “animales de sangre caliente”, mientras que a los poiquilotermos ectotermos como “animales de sangre fría”.

Los animales de homeotérmicos son principalmente los mamíferos y las aves, con unos músuclos que generan el calor necesario para mantener una temperatura corporal alta y estable, un proceso que es controlado por el hipotálamo, un órgano situado en la base del cerebro que actúa como un termostato (aunque controla más acciones basadas en hormonas, algo más específico de la fisiolgía animal). En cambio, los reptiles, los peces y los anfibios se nutren de fuentes externas como la radiación solar y el movimiento del aire, siendo los poiquilotermos ectotermos.

Controversia con la sangre de dinosaurio

Los paleontólogos se debaten acerca de qué tipo de metabolismo proporcionaba suficiente energía para que los dinosaurios depredadores pudiesen perseguir y dar caza a sus presas. Algunos expertos científicos como Jack Horner piensan que eran de sangre caliente, es decir, homeotermos como los mamíferos y las aves actuales. Desvelar si los dinosaurios eran o no de sangre fría es de vital importancia para comprender su fisiología y su forma de vida.

Richard Owen fue el primero en acuñar el termino de Dinosaurio para clasificar unos restos fósiles en 1841. Desde entonces la polémica sobre su regulación térmica no ha hecho más que acrecentarse. Sin apenas datos, Owen decía que los dinosaurios “alcanzaron un grado evolutivo próximo al que ahora caracteriza a los vertebrados de sangre caliente”. Sin embargo sus palabras no calaron muy hondo en la comunidad científica, pues no se tardó en incluir a los dinosaurios en el mismo taxón que a los reptiles.

La idea de que los saurios eran unos animales gigantescos, lentos y torpes, y la época en la que dominaron La Tierra hace entre 228 y 65 millones de años, cuyo clima se presupone cálido y húmedo, favorecía el pensamiento de que los grandes lagartos eran de sangre fría.

A mediados del siglo XX, los paleontólogos John Ostrom y Robert Bakker, descubrieron que el dromeosárudio Deinonychus era capaz de levantarse sobre sus patas traseras y elevar la cola para moverse y cazar con agilidad. La anatomía de este gran lagarto carnívoro, revela que era una criatura veloz y nada torpe, lo cual favorece la hipótesis de que su sangre era caliente.

Dinosaurio sangre caliente

A esta propuesta se suma Armand de Ricqlès, que en 1969, sugirió después de un arduo estudio de miles de huesos fósiles, que los dinosaurios eran más parecidos fisiológicamente a los mamíferos y aves actuales que a los reptiles. Durante las últimas décadas, la balanza se ha inclinado hacia los defensores de esta última hipótesis. Aunque todos los argumentos pecan de un mismo defecto: se basan en pruebas indirectas.

Para rizar el rizo, en la década de los 90, el biólogo Tomasz Owerkowicz intentó demostrar que es imposible determinar si un animal es de sangre fría o caliente a través de sus huesos. Sus hipótesis están bastante justificadas pero hay quien considera que no son concluyentes.

Dinosaurios y mesotermia

La hipótesis actual que más peso tiene sobre el tipo de sangre de los dinosaurios es la mesotermia. Ya dijimos que homotermos endotermos es que mantienen una temperatura corporal constante y por sus propios métodos mientras que poiquilotermos ectotermos fluctúa su temperatura en función del ambiente.

La mesotermia es un punto intermedio, adquiere rasgos tanto de homotermia como de poiquilotermia. Podríamos pensar que los animales mesotermos serían aquellos que pueden generar tanto calor interno como fluctuar en función del ambiente, pero no es así.

Un animal mesotermo sería aquel que puede generar un mínimo de calor corporal para activar su sistema, mientras que los factores ambientales son los que juegan el regulamiento de la temperatura principal. Por tanto, obtendríamos unos animales que se calientan con metabolismo hasta un punto en el que la radiación solar y el viento comienzan a ejercer su efecto.

Además, no todos los dinosaurios tendrían esos mismos niveles de mesotermia. Habría unos más mesotermos-homotermos y otros más mesotermos-poiquilotermos. Además que dependiendo de la zona donde viviesen, sus características de actuación (como cazar, horas de sueño…) influyen en la regulación de su sistema y por tanto en la temperatura.

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Esta hipótesis está bastante apoyada actualmente, y se refuerza en un ejemplo muy claro: si un animal tan grande como era el Diplodocus tuviera que esperar a que la radiación calentase todo su cuerpo para activarse, tardaría días (si suponemos que no hay noche), mientras que si tiene un nivel de homeotermia endotermo que le permite llegar a ese límite umbral, se activa, y después la radiación permite calentar al animal a una velocidad diferente.