Avimimus: el gran imitador de la prehistoria

El género Avimimus consta de unos ejemplares de dinosaurios saurisquios terópodos avimimiformes del Período Cretácico, de hace aproximadamente 70 millones de años. Su nombre significa “imitador de aves”, ya que su fisionomía recuerda a la de un ave actual, sin dejar de lado las características de dinosaurio.

Taxonomía del ejemplar

Reino División Clase Orden Suborden Infraorden Familia
Animalia Chordata  Sauropsida Saurischia Theropoda Oviraptorosauria Avimimidae

  • El espécimen perteneció al Reino Animalia.
  • El ejemplar se encontraba dentro del Filo o la División Chordata.
  • El Avimimus pertenecía a la clase Sauropsida.
  • Pertenecía al superorden Dinosauria, formaba parte del orden Saurischia, al suborden de los Theropoda y su infraorden era de naturaleza Oviraptorosauria.
  • Perteneció a la familia denominada Avimimidae.
  • Su género fue el Avimimus.

Características del Avimimus

Descripción del Avimimus

¿Sabías qué?...
Las dimensiones de este animal no eran demasiado grandes, pero no por ello deja de ser un animal digno e interesante de estudiar y de analizar.

Contando con ejemplares de cerca de casi medio metro de altura y otros de un metro, y con una longitud cerca de 160 centímetros.

Sobre su cráneo podemos afirmar que era muy pequeño proporcionalmente al resto del cuerpo. No obstante, el tamaño del cerebro era al revés, en otras palabras, el cerebro disfrutaba de una dimensión bastante decente si le comparamos con otros ejemplares de sus dimensiones.

De modo adicional podemos decir que este espécimen presentaba unas fosas oculares en la que se situaban los ojos, que eran de un gran tamaño si los comparamos con el tamaño del resto del cráneo.

Así mismo, los elementos óseos que tenían la principal función de brindar defensa y protección a la zona en la que estaría situado el encéfalo, eran también de un gran tamaño, es decir, tenía un grueso cráneo.

Por todos estos detalles es que a este animal se le conoce y reconoce el gran tamaño del órgano cerebral que presentaba con respecto al resto de su anatomía y ejemplares de otra especie.

Por otro lado, existe una depresión que científicamente se le conoce bajo el nombre de foramen magnum, una estructura vacía que permite que la médula espinal logre conectarse al cerebro. Dicha depresión poseía una gran dimensión según los últimos estudios efectuados.

Además de ello se ha podido determinar que lo que se conoce como cóndilo (parte redondeada en los extremos de huesos largos como el fémur, pero en el caso del craneo sería la zona redondeada final), era de menor magnitud, por lo que dicho detalle llega a revelar que el cráneo en su totalidad no podría haber sido de un tamaño considerable.

Algo totalmente diferente sucedía con la zona del cuello, el cual era bastante prolongado y sumamente ágil, cuello que se encontraba conformado por elementos vertebrales prolongadas, mucho más prolongados que las vértebras de otros ejemplares que también se encuentran dentro de los oviraptorosaurianos.

Una diferencia que este animal tenía con otros ejemplares ubicados dentro de los denominados oviraptóridos e incluso con otros animales conocidos como cenagnátidos (otra familia de oviraptóridos que resulta ser un tanto diferente), es que los Avimimus no presentaban las famosas aberturas que se localizaban en el área posterior de los elementos vertebrales, aberturas que en realidad servían para formar estructuras unos sacos aéreos. Por lo que dicho detalle nos da a conocer que el dinosaurio protagonista de este artículo resulta es de una antigüedad mucho mayor que el resto de ejemplares del mismo grupo.

Una cualidad que este animal posee y que es similar a la de los animales que hoy en día conocemos como aves, es que los elementos óseos que conforman la estructura de sus patas delanteras, es que se encuentran totalmente vinculados o fusionados, pareciendo que se tratase de un solo hueso.

Además de ello podemos observar la presencia de un canto precisamente en el propio cúbito, el cual fue catalogado como elemento esencial para que las plumas se inserten según Kurzanov, un investigador de gran prestigio del siglo pasado.

Dibujo de un Avimimus

Fue este mismo científico quien tres años antes de entrar en la década de 1990 se encargó de hacer pública la noticia de que logró encontrar una estructura denominada como quilla, una estructura única de las aves pero que aparecía dentro de la estructura ósea del animal Avimimus.

Mientras tanto, otro paleontólogo llamado Chiappe se encargó de informar a todo el mundo científico de que este animal presentaba unos elementos denominados como topetones, precisamente en el hueso que habíamos mencionado, en el cúbito, a pesar de que no pudo dar a conocer la verdadera función de dicho elemento.

Sobre el mismo asunto, Kurzanov se aventuró en afirmar que probablemente dicha estructura se encontraba diseñada de tal manera para propiciar de alguna forma el vuelo del dinosaurio protagonista de este artículo, no obstante.

Esta afirmación sobrepasa lo real y entra en el terreno de las suposiciones, ya que es algo que aún no se ha podido comprobar ni negar de forma fehaciente, por lo que existe un gran número de investigadores que admiten que el animal pudiera haber presentado plumas pero son esos mismos investigadores que niegan que la posibilidad de que el ejemplar haya tenido la facultad de volar aún está muy lejos de ser comprobada de modo científico.

¿Sabías qué?...
Además de ello, lo que conocemos hoy en día como ilion, se encontraba dispuesto de un modo totalmente horizontal, a diferencia de otros ejemplares similares con los que se le suele comparar, por lo mismo se pueden observar que las caderas de esta criatura eran realmente extensas, un detalle que como ya mencionamos, le brindaba un rasgo diferenciador.

Debido a la estructura que este animal tenía en las extremidades que comúnmente se le conoce como piernas, este animal era muy veloz posiblemente, y usaba dicha velocidad tanto para tal vez dar caza a otros ejemplares de menor tamaño como para poder huir cuando el momento lo ameritase.

Se cree que era un gran y veloz corredor, además por el tamaño de sus extremidades, por el detalle de que poseía unos elementos denominados como espinillas, los cuales también disfrutaban de una longitud considerable si le comparamos con el resto de la estructura, la cual conocemos como muslos, esta característica se presentaba de forma bastante frecuente en animales que poseían una gran velocidad y agilidad al desplazarse.

Alimentación del Avimimus

Este misterioso espécimen no presentaba una estructura dental en realidad, lo que si poseía era una estructura muy similar a la de los picos de los loros, esto también sucedía en otros ejemplares similares, entre los cuales podemos mencionar al Oviraptor, y por supuesto también a otros ejemplares de la familia de Caenagnathidae.

¿Sabías qué?...

Es por esta cualidad que se presume que el dinosaurio protagonista de este artículo pudo haber sido con gran probabilidad un verdadero herbívoro, es decir, basaba su dieta en el neto consumo de vegetales, no obstante, existe la posibilidad de que en realidad se pudo haber alimentado de todo tipo de comida, no solo de vegetales, siendo un omnívoro.

Por una parte, Kurzanov sugiere y señala con total seguridad que este dinosaurio Avimimus en realidad era un neto cazador de insectos, que se dedicaba a rastrear de forma bastante veloz y luego de capturarles se decidía por devorarles con mucho placer, opinión que es criticada por un grupo no menor de investigadores dedicados a la Paleontología.

Finalmente te dejamos con un resumen de los datos más importantes del Avimimus en formato de vídeo: