Hypsilophodon: aquel que intimidaba con sus dientes

Nombre: Hypsilophodon
Dieta: Herbívora
Peso: 70 kilogramos
Periodo: Cretácico Temprano
Encontrado en: Europa

Este dinosaurio resultó ser el denominado Hypsilophodon, término cuya significación daremos a conocer a lo largo del artículo, fue un ejemplar que desarrolló su existencia hace más de 120 millones de años, época a la que nosotros denominamos como Cretácico, precisamente en la etapa inferior de aquel.

El lugar en el que este enorme ejemplar vivió fue en lo que hoy conocemos como “El viejo mundo”, es decir, el continente europeo.

El científico encargado de su clasificación fue el gran Thomas Henry, mientras tanto otros dos investigadores de prestigio también se tomaron la licencia y un año antes de 1980, estos dos científicos identificados como Jensen y Galton, denominaron al Hypsilophodon wielandi.

Taxonomía del Hypsilophodon

Familia Infraorden Superorden Orden Clase División Reino
Hypsilophodontidae Ornithopoda Dinosauria Ornithischia Sauropsida Chordata Animalia
  • El ejemplar pertenece al reino Animalia.
  • Este dinosaurio Corresponde al filo Chordata.
  • Su clase es Sauropsida.
  • El animal pertenece al superorden llamado Dinosauria.
  • Su orden es el denominado Ornithischia.
  • El Hypsilophodon corresponde al sub orden designado Neornithischia.
  • Es parte del infraorden Ornithopoda.
  • Se ubica dentro de la familia denominada Hypsilophodontidae.
  • Su género es el Hypsilophodon.

Descubrimiento del Hypsilophodon

En cuanto a la longitud del animal extinto, podemos detallar que no llegó a superar los dos metros y medio de largo, mientras que su volumen llegó hasta los 70 kilogramos, en cuanto a su altura podemos detallar que pudo pasar apenas los 119 centímetros.

Descubrimiento del Hypsilophodon

Por otro lado, si detallamos un poco la forma de la estructura ósea, nos daremos cuenta de que se trata de un ejemplar bastante liviano y probablemente pudo haber sido un ágil corredor o un animal que se podía mover de un lado a otro en muy poco tiempo, inclusive recorriendo grandes distancias, a pesar de que solamente podía usar dos del total de sus extremidades para correr.

¿Sabías qué?...
Se tuvo la fortuna de haber hallado un nido de huevos fosilizado, por lo que se conoce que este ejemplar se encargaba de construir dicho alojamiento para su descendencia, lo cual lo hacía con mucho esfuerzo y cuidado debido a que existían muchos depredadores que se encontraban al acecho durante la mayor parte del día.

Por otro lado, se afirma que este enorme ejemplar es bastante extraño, debido a que vivió hasta la última etapa en la que los dinosaurios existieron, no obstante, se pueden ver muchos rasgos que solamente los animales prehistóricos más antiguos solían presentar.

Este es el detalle por el que los científicos e investigadores de la Paleontología de todo el mundo han sentido fascinación, ya que se trata de un animal bastante antiguo que pudo sobrevivir hasta el final de la era de los dinosaurios.

Uno de esos rasgos primitivos que hemos mencionado en el párrafo anterior era la dentadura de esta criatura, se pueden observar que algunos de estos elementos dentales conservaban la primitiva forma triangular, algo que resultó ser una verdadera diferencia si le comparamos con otros especímenes de su época, dichos dientes se encontraban en una posición totalmente contraria a la posición en la que los demás ejemplares que consumían vegetales, tenían los dientes.

Si seguimos observando de forma detenida, nos vamos a percatar de forma muy rápida de los dedos que presentaban sus extremidades, sobre todo las extremidades de la zona superior, la cuales presentaban un total de cinco, mientras que las extremidades de la zona inferior, tan solo llegaban a presentar un total de cuatro dedos, un hecho que explicaría en gran medida el comportamiento de este dinosaurio.

Alimentación del Hypsilophodon

A diferencia de otros extintos especímenes, este dinosaurio en realidad poseía una estatura no muy considerable, por lo que su alimentación se encontraba enfocada en los vegetales de organismos que no disfrutaban de una altura mayor, contando con un total y máximo de 30 elementos dentales para poder triturar y desgarrar dichos vegetales de los árboles.

Aunque posteriormente se llegó a deducir de que dichos dientes eran susceptibles de ser afilados por sí mismos durante el proceso de masticación, de modo adicional se cree hasta la actualidad que también pudo haberse alimentado de diversas raíces que encontraba a su alrededor.

¿Sabías qué?...
Todas estas cualidades en cuanto a su alimentación le hacen cada vez más parecido a un ciervo, es por ello que muchos científicos de gran prestigio se han referido a este animal como el famoso “Ciervo del mezosoico”.

Además de ello, contaba con un par de estructuras que se situaban precisamente en el rostro de este terrible ejemplar, las cuales son similares a las mejillas de los animales que conocemos en la actualidad, y eran estructuras que tenían por finalidad la de evitar que el alimento conseguido no se caiga, ahorrando de esa forma mucha energía, la cual era necesaria para cualquier situación de peligro inminente, situación y peligro que generalmente eran causados por los más grandes y feroces depredadores de su tiempo.

Esta última cualidad nos hace recordar obviamente a los animales que hoy en día identificamos como hámsteres, los cuales utilizan dichas estructuras faciales para almacenar y evitar la caída del bolo alimenticio.

Descripción del Hypsilophodon

Características del Hypsilophodon

Otro detalle que se conoce de este animal es el de que posiblemente habría habitado y recorrido muchos territorio conjuntamente con otros ejemplares de su especie, por lo que su comportamiento era propio de un animal que resultaba ser el miembro de un grupo, el cual tenía que respetar ciertas normas para mantener la seguridad de toda la manada.

¿Sabías qué?...
Una gran mentira en el mundo de la Paleontología, acerca de esta extinta criatura, es que muchas personas llegaron a creer de que su cuerpo se encontraba cubierto totalmente por una dura coraza que le hacía ver realmente espantoso, pero como ya mencionamos, era solo un mito, una mentira que se salió de control pero que al final pudo ser corregida a tiempo.

Esto surgió debido a que en realidad este ejemplar solo cuenta con pequeñas placas precisamente en la zona del torso, las cuales son muy delgadas y no representan en realidad una armadura fuerte y resistente, por lo que más parece ser el vestigio de sus ancestros.

Estas diminutas placas en realidad vendrían a ser una leve protección de los órganos vitales de este animal, algo similar le ocurría a otros ejemplares como el Thescelosaurus, en los que dichas placas también cumplían la función de protección, aunque no con mucha eficiencia.