El oso prehistórico

El oso prehistórico, más conocido como Oso Cavernario u Oso de las Cavernas y de nombre científico Ursus spelaeus, vivió durante el Pleistoceno tardío en gran parte de Europa y perteneció a la familia de los úrsidos.

Es uno de los osos más conocidos de la prehistoria y sobre él incluso se ha escrito una novela, que casi seguro te habrás leído, si es que no has visto la película basada en el mismo libro, “El Clan del Oso Cavernario”.

De no ser así, ya estás tardando… es un libro de lo más interesante que te traslada a esa época prehistórica, donde descubrirás y sentirás cómo se vivía, las relaciones humanas… y sí, también hablan del oso.

Después de este pequeño inciso sigo con lo que nos interesa en el post, que es el Oso Cavernario u Oso Prehistórico y vamos a conocerlo un poco más en profundidad.

oso prehistórico

Caracterísiticas del oso prehistórico u oso cavernario

El oso cavernario tuvo un tamaño similar a nuestros actuales osos polares u osos Kodiak, por ejemplo. Y aunque era un oso grande, fue algo más pequeño que el oso de cara corta, del que te hemos hablado en otro post; con el que coincidió en el tiempo, no así en el lugar, pues como hemos dicho el Oso Cavernario vivió en Europa y el Oso de Cara Corta vivió en América.

Pero vamos con las medidas de nuestro oso prehistórico. Tenía una altura de 1.30 cm, y si se ponía de pie sujetándose sobre sus patas traseras podría alcanzar los 3 metros de altura (los machos, porque las hembras son un poco más pequeñas, algo que suele suceder con casi todas las especies de mamíferos). Su peso rondaba los 450 kg, alcanzando fácilmente los 600 kg para poder hibernar.

Sí, nuestro oso cavernario hibernaba y también era un oso solitario. Su época de apareamiento era en verano y sus crías nacerían en invierno. Igual que sucede con nuestros osos en la actualidad.

Durante la hibernación nuestro oso cavernario corría el riesgo de que si no se había alimentado bien y no había conseguido las suficientes reservas podría llegar a perder la vida. Algo que sucedió en muchas ocasiones, pues fue dentro de las cuevas donde mayoritariamente se encontraron sus fósiles y por eso su nombre “cavernario” ¿lo sabías?

Otra característica del oso cavernario es que tenía un morro chato, con una gran frente hundida. Y al igual que el oso de cara corta, el oso cavernario también tenía sus patas delanteras más largas que las traseras.

Se supone que esto le pudo servir para poder defenderse de sus posibles depredadores y competidores de la misma especie, porque al ser herbívoro  no tenía que usar sus patas delanteras para sujetar a la presa como hacía su homónimo oso de cara corta.

Su alimentación se basaba principalmente en la vegetación (hojas, hierba y frutos), de ahí que tengan unos poderosos molares; aunque sus caninos también estaban bien desarrollados y los usaban para las escasas ocasiones en las que comerían algo de carne, cazando pequeños animales o comiendo las presas abandonadas por los carnívoros.

Los osos cavernarios, como nuestros osos actuales, no “paraban” de comer desde que despertaban en la primavera hasta que volvían a buscar y encontrar otra cueva en la que pasar el largo y duro invierno.

Ardua tarea la de encontrar una cueva, porque una vez que despertaban la abandonaban y para encontrar una nueva en la que poder pasar el invierno tenían que competir con otros animales que también buscaban donde refugiarse.

Así tenía que luchar contra otros osos cavernarios, osos pardos (dato que demuestra  que no son sus antecesores), leones, hienas… y sí, también con nuestros antepasados primitivos, el homo sapiens y con la desaparecida especie de neandertales.

Nuestro oso cavernario vivió en los bosques de Europa, los cuales estaban a su vez protegidos de los fríos vientos del norte por las montañas.

Y es que además de no gustarle el frío de las llanuras, tampoco le gustaban las zonas de vegetación mediterránea. Esto es un serio problema e inconveniente que puso en peligro de extinción al oso cavernario, porque según fueron avanzando los glaciares, los bosques en los que habitaban fueron desapareciendo, quedando cada vez más aislados.

Si a esto le sumas además que también fueron cazados tanto por nosotros como por los neandertales, pone en mayor peligro la subsistencia de la especie.

Aquí vamos a hacer una pequeña matización y es que lógicamente ninguna de las dos especies de humanos se iba a enfrentar para cazar a un oso cavernario macho adulto, sino que cazarían a los osos más jóvenes y a las hembras.

¿Por qué se extinguió el oso de las cavernas?

Nos encontramos con dos teorías sobre el motivo por el cual se extinguió este gran oso. Una tiene que ver con el cambio climático y la glaciación y la otra que fue el hombre y sus cacerías terminaron con ellos. Te explico las dos y tú decides al final cual podría ser, porque ambas están fehacientemente documentadas:

Según los científicos Pacher del Museo de Historia Natural de Londres y Anthony J. Stuart  de la Universidad de Durham, de Reino Unido, los osos prehistóricos se extinguieron por el cambio climático y su dependencia de una alimentación muy especializada, al ser ésta exclusivamente herbívora, de unos tipos de plantas y vegetales muy concretos.

El cambio climático, conocido como Último Máximo Glacial, hizo desaparecer en gran medida la base alimenticia de nuestro oso cavernario.

Al tener un espacio vital cada vez más reducido y el oso mismo estar tan “especializado” en un único tipo de alimento, al desaparecer éste en gran medida por el frío, lógicamente repercutió drásticamente en la existencia del oso cavernario y de otras especies que también tenían la misma dieta, como por ejemplo el Rinoceronte Lanudo, el Ciervo Gigante, etc.

Podríamos decir que su extinción fue debida a su especialización alimentaria y la falta de adaptación a vivir en otros lugares distintos a los bosques.

Y la otra teoría e investigación está basada en la expansión de los humanos. Este estudio se ha publicado en la revista “Molecular Biology and Evolution” y básicamente viene a decir que fue una “lucha” a la hora de hacerse con los refugios y territorios entre humanos y osos cavernarios, donde a todas luces ganó el hombre.

Leyendo más a fondo este estudio en el que es coautora Aurora Grandal-D’Anglade investigadora en el Instituto Universitario de Xeoloxía de la Universidad de Coruña. Se extrae del mismo que esta lucha por la búsqueda de refugios está claramente relacionada con el cambio climático y la implantación de la última glaciación.

Muy sencillo de razonar, al hacer más frío hay que buscar refugios donde poder protegerse, los cuales eran al final escasos y si a esto le sumas que por el frío empezó también a desaparecer la comida… pues ya está todo dicho.

¿Sabías qué?...
Paleontólogos de California han conseguido parte del material genético de un par de osos cavernarios.

Suponemos que seguirán realizando estudios, pues este descubrimiento se realizó en el 2005.

¡vamos! Que lo mismo si consiguen toda la secuencia genética nos resucitan al oso cavernario ¿te lo imaginas?

Convivencia con el ser humano

Aunque tanto el Homo Sapiens como el Neandertal convivieron con el oso cavernario, parece que los neandertales tuvieron una relación más estrecha.

Esto se sabe porque en uno de los yacimientos encontrados en la cueva de Regordou, en Dordoña, Francia, se han encontrado varios cráneos de oso cavernario alineados y dispuestos dentro de una especie de sarcófago que se encontró al excavar en una de las paredes.

Seguramente lo harían por algún tipo de culto hacia el oso, para que les protegiese o algo así. Pero no deja de ser una hipótesis.

oso prehistórico

Visto lo visto, lo que podemos aprender y sacar en claro de todo esto es que, al final el tamaño y la fuerza no es que importen demasiado.

Si no se tiene la capacidad de adaptarse al medio y a las circunstancias de cada momento, está claro que se acaba desapareciendo y no hay nada más que hacer.