Partes del cuerpo de un dinosaurio

¿Quieres conocer cuáles son las partes del cuerpo de un dinosaurio? Estos reptiles que vivieron en la prehistoria siguen fascinándonos en la actualidad al ser imponentes y fascinantes criaturas con unas dimensiones gigantescas.

Sabemos que estuvieron viviendo en nuestro planeta durante unos 165 millones de años y, gracias a esta larga duración en el tiempo, actualmente disponemos de interesantes muestras de fósiles que nos permiten conocer a estos seres de nuestros antepasados.

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Gracias a los descubrimientos científicos hemos podido averiguar qué comían, cómo se comportaban, qué tipos de dinosaurios existían, etcétera. Y, también, estos restos nos han facilitado información acerca de la estructura de su cuerpo.

Por este motivo, en este artículo de Dinousarioss.com vamos a hablar de las partes del cuerpo de un dinosaurio para que conozcas mejor a estos preciosos animales.

Las patas de los dinosaurios

partes cuerpo dinosaurios

Se cree que estos animales fueron, seguramente, los primeros en caminar de una forma erguida aunque, eso sí, apoyando y distribuyendo su peso en las cuatro patas; los carnívoros dieron un paso más allá en la evolución y se colocaron sobre dos patas para poder correr más rápido.

Dependiendo del tipo de dinosaurio que fuera, sus patas eran de unas características u otras aunque, lo cierto, es que en el caso de los carnívoros las delanteras eran un tanto diferentes de las traseras ya que, las primeras, a veces tan solo contenían dos dedos.

La usabilidad que se le daba a las patas tampoco era la misma y, por ejemplo, las delanteras eran más ágiles y ligeras, preparadas para correr y darse impulso mientras que, las traseras, eran más fuertes, robustas y largas.

Era común que los dinosaurios carnívoros tuvieran garras en las patas, un mecanismo que les ayudaba a sujetar bien la presa para que no se escapara; también eran de gran utilidad para poder defenderse de otros dinosaurios o para cazar al alimentos.

¿Sabías que...?
Los herbívoros también podían tener garras (como es el caso de los  iguanodontes o los saurópodos) pero las usaban para defenderse de los depredadores, no como mecanismo de caza. 

Dentro de las partes el cuerpo de un dinosaurio también debemos destacar sus imponentes uñas. Eran auténticas zarpas que sacaban cuando se sentían atacados o cuando tenían que proteger a su manada o a sus crías. Los carnívoros tenían las garras más afiladas y largas que los herbívoros pues, con ellas, podían atacar a las presas.

La piel de los dinosaurios

 

Otra de las partes del cuerpo de los dinosaurios que es muy llamativa es su piel. A diferencia de nuestra piel o la de los mayoría de los animales que habitan la Tierra hoy en día, la de los dinosaurios era una piel escamosa y muy dura, parecida a la piel de los reptiles actuales.

La sequedad de esta piel le permitía poder soportar grandes cambios de temperatura: frío, vientos gélidos, humedad, etcétera. También es cierto que, algunas especies de dinosaurios, desarrollaron un tipo de coraza, es decir, una superficie mucho más dura que les servía de protección ante las inminencias temporales.

Debido a que la piel de los dinosaurios era lisa y seca se sabe que no respiraban por ella, como hacemos actualmente los seres vivos. Su único modo de respiración era mediante el funcionamiento de los pulmones.

Esqueleto de un dinosaurio y sus partes

Para conocer mejor las partes del cuerpo de los dinosaurios vamos a analizar su estructura ósea que nos permitirá conocer mejor la anatomía de estos prehistóricos animales.

Como ya sabrás, dependiendo de la especie, los dinosaurios podían tener diferente estatura, peso, diferente morfología, etcétera. Tenían características particulares según la especie a la que estuvieran vinculados, sin embargo, sí que podemos hablar de algunas similitudes en su esqueleto “a grosso modo”.

El cuerpo de los dinosaurios carnívoros

Por un lado, los dinosaurios que eran carnívoros solían tener un cuerpo con una forma mucho más aerodinámica que les permitía una mayor ligereza en sus movimientos. También solían moverse sobre dos patas y, por eso, las tenían tan musculadas y fuertes.

Tal y como hemos dicho anteriormente, en las patas disponían de grandes garras que les facilitaban el hecho de cazar e inmovilizar a su presa. Debido a su condición de carnívoro, estos dinosaurios también disponían de grandes colmillos pensados para triturar mejor la carne.

El cuerpo de los dinosaurios herbívoros

Sin embargo, las partes del cuerpo de los dinosaurios herbívoros era un tanto distinta: en lugar de tener una forma aerodinámica, su cuerpo era más robusto y estático. Tenían un esqueleto más recto que les hacía distribuir todo el peso sobre las cuatro patas, así pues, normalmente las cuatro patas eran de similar aspecto.

Los dientes de los herbívoros no eran tan afiliados como los carnívoros porque estaban adaptados a la comida vegetal, mucho más suave y fácil de masticar. Lo mismo ocurre con las garras: en sus patas también podemos encontrar ejemplares con garras pero, más que para atacar, están pensadas especialmente para defenderse de los depredadores.

¿Sabías que...?
El afán de protección y autodefensa era tal, que en los herbívoros también encontraremos algunos dinosaurios que cuentan con cuernos en la cabeza o con una coraza dispuesta a protegerse de los ataques.

Para conocer mejor la estructura ósea de los dinosaurios, te invitamos a que le eches un vistazo a este otro post sobre los esqueletos de dinosaurios con los que conseguirás aprender más sobre estas fascinantes criaturas.

Partes del dinosaurio Rex

Pero para poder conocer las partes de un dinosaurio, lo mejor es que nos detengamos a hablar de algunas de las especies más sorprendentes que habitaron el planeta. Por ello, analizaremos el cuerpo del dinosaurio Rex, uno de los dinosaurios más fascinantes del Cretácico.

Para conocer el cuerpo del Tiranosaurios Rex tenemos que, primero, situarnos en sus dimensiones: tenía una longitud media de 13 metros, una altura de unos 4 metros y solía pesar unas 7 toneladas, aproximadamente. Como ves, era un animal de grandísimas dimensiones y que contaba con un cuerpo muy bien preparado para el ataque y la agilidad.

Dentro de las partes del cuerpo del Rex más destacadas debemos remarcar la importancia de su cabeza. El T-Rex tenía un cráneo mucho más grande que el resto de los depredadores, así pues, podemos intuir que el cerebro que ahí albergaba era mucho mayor que los demás. Esto hacía que fuera un animal muy peligroso a la hora de cazar.

La cabeza tenía una forma ovalada y los ojos los tenía hundidos, motivo por el cual muchos expertos creen que su visión era deficiente. 

Lo que resaltaba en su cara era su enorme boca con sus afilados dientes, así como la nariz, instrumento imprescindible que usaba en las técnicas de caza para poder detectar y cazar a sus presas.

¿Sabías que...?
Si observamos el esqueleto del Rex veremos que tiene una composición muy parecida a la de nuestro brazo y, de hecho, se ha descubierto que disponía de los mismos huesos que tenemos nosotros: radio, húmero y cúbito. 

Pero volvamos a los colmillos del T-Rex: una hilera fuerte y abundante de dientes que llegaban a alcanzar los 20 centímetros de largo. La forma de los mismos era curvada hacia adentro para que, así, pudieran agarrar e inmovilizar a las presas mientras las devoraban.

Dentro de las partes del cuerpo del Rex también son destacables sus peculiares patas delanteras, las que tiene más cortas y que parecen “brazos”.

La diferencia principal es que, al final del brazo, en lugar de manos tiene dos afiladas garras que también le ayudaban a cazar presas grandes. Se cree que con esas garras delanteras, el Rex podía llegar a levantar presas de hasta casi 200 kilos. Si quieres conocer en detalle este impresionante dinosaurio, te invitamos a que leas este otro post sobre el Tyrannosaurus Rex.