Gigante Oso de Cara Corta

Hay que remontarse a la Edad de Hielo para encontrar al oso más grande de todos los tiempos, el Oso de Cara Corta u Oso Bulldog y de nombre científico Arctodus, perteneciente a la familia de los úrsidos.

Un oso prehistórico gigante y extinguido que llegó a pesar 1600 kg y que de pie sobre sus patas traseras llegaría a medir más de 3 metros ¡Como para encontrártelo de frente y echar a correr! Y es que se estima que la velocidad que alcanzaba en la carrera era de 70 km/h.

Sobre sus cuatro patas tendría una altura de un hombre adulto de estatura media de uno ochenta, más o menos.

Estas enormes dimensiones corresponden al último oso cara corta encontrado en Sur América, porque el inmediatamente anterior, en cuanto a dimensiones se refiere y que también es de la misma especie, se encontró en Norte América, el cual llegó a pesar poco más de 1000 kilos. Que es algo más parecido a lo que pesa el oso actual más grande.

Gigante Oso de Cara Corta

Sea cual sea de los dos osos de cara corta que elijas se le seguirá considerando como el mamífero terrestre más grande de ese momento; a excepción de algún que otro carroñero perezoso terrestre con el que compartió territorio en América y que podría ser algo más grande.

Pero volvamos a nuestro oso de cara corta con un dato a modo de curiosidad. Ya te hemos dicho que los últimos fósiles encontrados del oso de cara corta sudamericano era con diferencia mucho más grande que su pariente de Norteamérica, no? Pues según fue pasando el tiempo aquél se fue haciendo más pequeño en tamaño, mientras que el oso de cara corta norteamericano fue aumentando su tamaño; aunque todavía no se ha encontrado rastro o fósil alguno de que llegase a superar en tamaño a su homónimo sudamericano.

El principal motivo de que la evolución redujera el tamaño del animal que nos ocupa, es la alimentación. En un primer momento el oso de cara corta sudamericano era el rey del continente, no tenía apenas competencia y había un exceso de presas. Pero a medida que los carnívoros coetáneos de nuestro oso de cara corta fueron evolucionando, esta situación cambió y su alimentación empezó a modificarse convirtiéndose en omnívoro, dejando de ser totalmente carnívoro; y de ahí que su tamaño fuese menguando.

En el caso del oso de cara corta norteamericano sucedería algo parecido, pero al revés claro está. Su gran tamaño habría ahuyentado de la zona de caza a depredadores como el diente de sable, por ejemplo, y se habría convertido en el rey de caza del territorio, pudiendo permitirse el lujo de ser el principal depredador y alimentarse únicamente de carne. Aumentando por tanto su tamaño según iba avanzando el tiempo.

Otras características del oso de la cara corta

Vamos a conocer un poco más en profundidad al oso de cara corta.

Como ya hemos comentado brevemente, era un oso carnívoro. Sus molares eran cortantes como los de los felinos. Y para confirmar con mayor seguridad en qué se basaba su alimentación, se han realizado análisis clínicos a los huesos encontrados que han terminado de confirmar que en su alimentación no había ningún tipo de vegetal.

Bueno, salvo los estudios realizados por el paleontólogo de la Universidad Estatal de East Tennessee en Johnson City, Tennessee (EEUU) Blaine Schubert. El cual afirma que el oso de cara corta sudamericano se vio obligado a cambiar su alimentación y convertirse en un animal omnívoro al aparecer otros depredadores en su zona. Algo que ya os hemos explicado.

Gigante Oso de Cara Corta

Lo que está claro es que era tan grande y tan fuerte que no tenía rival y que además de cazar por sí mismo grandes presas también se las arrebataba a otros posibles competidores depredadores.

Otra característica de este oso es que fue esbelto y estilizado, sensación que vendría generada porque tenía unas patas largas, convirtiéndose en un gran corredor y que como ya dijimos podía alcanzar los 70 km/h.

El que fuesen largas sus patas no quiere decir ni mucho menos que no fuesen fuertes y fornidas, que sí que lo eran. Algo también llamativo es que las patas traseras eran algo más cortas que las delanteras.

Esto podría indicarnos que habitualmente utilizaría sus patas traseras para sujetarse solo sobre ellas mientras que las delanteras las utilizaría para dar caza a sus presas o defenderse de otros posibles depredadores o de un ataque de otro de su misma especie.

Sus garras al contrario de lo que pudiese pensarse no las utilizaba para desgarrar a sus presas, pues éstas no estaban afiladas, aunque sí curvadas, quizás para sujetar a su presa.

El oso de cara corta cazaba a sus presas mordiéndolas en el cuello como vienen haciendo los felinos a la hora de cazar a sus víctimas. De hecho, se estima que su fuerza de mordida podría ser de unos 700 kg. Un “mordisco” que a todas luces impediría moverse a su presa.

El oso de cara corta tenía un hocico corto que además de facilitarle la fuerza de mordisco comentada le permitiría tener un canal olfativo privilegiado que le permitiría poder oler y detectar posibles presas a largas distancias.

Tenía un oído muy bueno, con el que podía escuchar, por ejemplo, el posible ataque a distancia del Aiolornis, un ave gigante de unos 5 metros de envergadura, que se podría parecer a un buitre.

Este gigante volador era un competidor directo pues podía perfectamente atacar a un mastodonte al que dejaba fuera de juego golpeándole con sus fornidas patas.

Pero volviendo a las características de nuestro oso de la cara corta. Todo no podía ser tan perfecto y está claro que algo le tenía que fallar, y eso era, la vista. Aunque al tener el resto de sentidos tan agudizados esta carencia no es que le supusiese ningún problema a la hora de ser el depredador más peligroso del momento.

Se cree que este oso no hibernaba, era tan grande que tenía que comer cantidades enormes de carne para poder mantenerse; también se daba la circunstancia de que había presas todo el año.

Y como los osos actuales también vivía solo. Factor quizás determinante en cuanto a su extinción se refiere. Y es que se cree que el posible impacto de un meteorito en el final de la Edad del Hielo provocó un cambio en la temperatura global del planeta que conllevó la desaparición de grandes superficies de vegetación y en consecuencia haciendo que migraran los pocos herbívoros que sobrevivieron al “cataclismo”.

Lo que viene después es muy sencillo de explicar y está simplemente relacionado con la oferta y la demanda: disminuyen las presas y se mantienen los depredadores, demasiados para comer algo de lo que hay muy poco, o te adaptas cambiando tus hábitos de alimentación, como pareció ser el caso del oso de cara corta sudamericano (aunque finalmente acabaría desapareciendo), o directamente desapareces a no ser que optes por migrar a otras zonas donde tengas cubiertas tus necesidades alimentarias.

Sea como fuere, el caso es que este gigantesco oso se extinguió hace 10.000 años, mientras que de aquella época en la que compartió territorio siguen vivos por ejemplo el oso pardo o el oso negro. Los cuales tienen un tamaño menor.

Quizás eso les ayudó a sobrevivir y después de todo no fuese solo el tamaño lo que más valiese.

¿Sabías qué?...
Se han encontrado ejemplares congelados de los que sería posible obtener su genoma al completo, con el que se le podría traer de nuevo a la vida. Eso sí, utilizando a una osa actual.

Sobre esto mismo hecho pero relacionado con otras especies hemos hablado en el post “clonar a los dinosaurios”.